miércoles, 3 de septiembre de 2014

EL ÁRBOL DE LA VIDA

El árbol es un símbolo de eje y como tal conecta lo alto con lo bajo, el cielo con la tierra y es por lo tanto vehículo de unión entre varios planos; esto se halla representado por sus raíces subterráneas, su tronco aéreo y su copa celeste. 
Es muy importante el proceso del desarrollo del árbol que nace de una simple y pequeña semilla que, sin embargo, contiene toda la posibilidad de la generación; este proceso, así como el de la agricultura en general, y en particular la del maíz en América y el trigo en Europa, en todas partes es asimilado a una muerte y posterior resurrección, pues tiene que morir la semilla, pudrirse en la tierra, para transformarse en árbol-vida, lo cual es equiparado al desarrollo implícito en la iniciación y los ritos que le acompañan. 
El símbolo del Árbol de Vida (o sea el de la generación cósmica perpetua), es solidario con el del árbol en general y está presente en numerosas culturas indígenas; hoy mismo se lo puede ver representado en el folklore de distintos pueblos, por ejemplo en los del centro de México. Este símbolo es verdaderamente universal, como se ha dicho, y pertenece tanto al cristianismo como al judaísmo, al hinduismo y budismo, a la civilización china, a las culturas australianas, a los egipcios y mesopotámicos. Existe también una relación entre este árbol cósmico y el hombre, pues ambos constituyen símbolos verticales y de unión y son parte del mismo sistema vital.
Los postes rituales, tales los denominados poles entre los indios del noroeste norteamericano, son herederos directos del árbol, concretamente del cedro.


Entre los mayas antiguos era frecuente la representación del Árbol de la Vida. Para esta civilización ese Árbol de Vida es representado por la ceiba, aún hoy plantada en el centro de sus poblaciones y plazas, especialmente en Guatemala. El cactus, o nopal, es equivalente en el desierto mexicano al Árbol de Vida, lo que se hace patente en los grabados de la fundación de Tenochtitlan, donde esta planta era uno de los símbolos constituyentes de la visión de los profetas y sabios que peregrinaban en busca del lugar elegido para que fructificase la civilización azteca. 
 

El significado del árbol de la vida tiene en sí los misterios del desarrollo de la psiquis humana, a través de la historia el simbolismo de la trinidad o el triángulo sagrado  que siempre ha encerrado un gran misterio y que está relacionado con nuestro mundo subconsciente o intrapsíquico, el mundo mental con su dualidad de mente-emoción y el mundo material o físico tal cual lo conocemos. El árbol de la vida en su significado esconde el cómo caminar por los senderos de la vida con satisfacción y en la medida que se establezca coherencia en la relación de estos triángulos, se permite que lo que se origina en los planos superiores se refleje fielmente en el plano material.


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