Sé que la imagen, el nombre, la historia y la vida de Jesús es objeto de innumerables controversias, tanto dentro como fuera de las distintas religiones, tradiciones y doctrinas que comparten los hombres de esta tierra, incluso que hay personas que niegan o dudan su existencia, ha tenido y tiene adeptos y detractores, tanto de un lado como del otro todos buscan pruebas que afirmen la certeza de sus teorías, la nueva era para diferenciarse de las religiones tradicionales lo llaman de distinta forma o manera, que muchos piensan que ya no está de moda hablar de él, sin embargo es el caso que sigue siendo el personaje más irreverente de la historia y el que más nos confronta con lo que somos o dejamos de ser, mirar a Jesús o la esencia de su mensaje asusta, pensar en seguir a alguien cuyo mensaje te dice que renuncies a ti mismo, que debes perderte para poder encontrarte, que perdones y ames hasta que ya no te queden fuerzas y que no te preocupes de esta vida terrenal porque de ella se ocupa Dios, que cada día tiene su afán y que si tuvieras fe podrías tener poder.. Todo eso irremediablemente aterra.. Ante semejante mensaje actuamos de distintas formas:
1.- Lo seguimos dentro de una religión , tradición o doctrina cuyo contexto tenga la suficiente dosis de humanidad que nos permita movernos con comodidad .
2.- Decidimos no seguirlo y buscar otra cara de la divinidad con la que estemos más identificados
3.- Pensamos que sus conceptos están pasados de moda, bien sea porque los confundimos con una religión determinada o porque la ciencia supuesta mente lo ha hecho retroceder, en consecuencia buscamos una espiritualidad que no lo contenga o una ciencia que no le de cabida.
4.-Optamos por el ateísmo
5.- Vamos en su búsqueda con miedo sin saber muy bien con que nos vamos a encontrar
6.- Se entregan a El con pasión..
No voy a entrar en análisis de ninguna de estas posiciones y de las muchas más que se suscitan ante su presencia, no es mi intención convencer a nadie ni mucho menos juzgar, lo que si me gustaría es hacer una pequeña reflexión: La divinidad tiene millones de caras, tantas y tan diversas como diversa es la vida, todo vibra en perfecta armonía y todo lo sostiene el amor, dejemos ya de hacer tanta presión en contra y de andarnos por las ramas, la fricción energética ocasiona dolor y sufrimiento, Jesucristo vino para demostrarnos que somos Dios, si hurgamos en la profundidad de su mensaje veremos que se trata de lo mismo que hoy buscamos con tanto ahínco aunque lo llamemos de otras formas: renuncia al ego, el desapego, la plenitud, la fe, la confianza. la paz, la luz, la prosperidad, la sabiduría, mil nombre para la misma verdad y cree porque la verdad si importa y te da libertad...
Me encantan todos los caminos, los respeto y en cada uno de ellos lo veo a Él porque así me lo enseñó, me dijo que en todo estaba y que por lo tanto lo amara a todo y a todos, que estaba antes de que lo llamáramos Jesucristo y que estará después que descubramos que tiene nuestros nombres, el nombre de todo lo que existe visible o no...
Sin embargo, como quiero decirle cuanto lo amo y como soy de feliz, hoy decidí llamarlo por uno de sus nombres, aún sabiendo que no es el único, pero es ese con el cuál lo conocí...
Un día adolorida, confundida y sin rumbo te vi, desde ese momento me has llevado de tu mano paso a paso del camino, me has mostrado que tu y yo somos uno, que estamos fundidos en un amor eterno que todo lo abarca y lo cubre, me has llenado de ti al punto que respiro tu luz, me regalas milagros y bendiciones segundo a segundo, llenaste a mis hijos y nieto de tu gracia y la llevan a todo lugar, recibiste a mis seres queridos, me haces verte en todo y todos me entregaste sabiduría y me enseñaste a amar.... Hoy quiero declarar mi amor al hombre de mi vida: JESUCRISTO, TE AMO...

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