domingo, 5 de enero de 2014

El Poder de las Circunstancias


Todas y cada una de las personas que se desenvuelven en la tierra se ven envueltos a diario en una serie de hechos y cadenas de hechos que podemos llamar circunstancias, esos hechos constituyen nuestras diarias preocupaciones, nuestro diario trajinar, por ejemplo que si el trabajo y el problema que allí surgió y que obligatoriamente debemos resolver, los niños y el colegio, la pareja y lo que con él debemos solucionar, las finanzas, los gastos, el gobierno y todo aquello que está en nuestra vida y que creemos que ES la vida, cosas tan pequeñas como una  discusión o diferencias de opinión con nuestros padres o tan grande como la enfermedad y la muerte.

¿Sabes qué es una circunstancia? Te lo voy a explicar para que nunca más caigas en ese error ni tú ni los que quieran escuchar… Todas las personas que vienen a este mundo tienen un único plan o propósito y el plan o propósito eso de lo que habla la Biblia y casi todas las religiones del mundo no es más que la unificación con Dios, El ser uno con ÉL, redescubrir el Dios que eres en Él y con Él (en la biblia: Juan 17:21-23) y ese es el plan que debe cumplirse para cada individuo que habita la tierra y en el que cada uno debe trabajar pero no solo deben trabajarlo para sí mismos, sino para todos, ya que todos estamos unidos porque todos formamos parte de la creación.

Ahora bien, para el mejor cumplimiento del plan, traemos misiones y tenemos dones, misiones en las cuales nos desenvolvemos y que debemos cumplir con el ejercicio de esos dones. Una misión es el área de la vida donde se desarrolla el plan, por  ejemplo para un abogado el área de la justicia, para un médico el de la salud, para una ama de casa la de su hogar y así infinitas áreas y misiones. Todas las personas poseen todos los dones, solo que dependiendo de su evolución manifestará unos u otros e igualmente una persona puede tener a la vez varias misiones y manifestar varios dones.

Los ya dotados van por el mundo ejercitando sus dones y cumpliendo sus misiones pero al hacerlo, deberán actuar de forma tal que vayan trabajando en el fin último es decir que se cumpla el plan o propósito tanto en lo particular como en lo general.

Más sin embargo, nuestra carnalidad, el mundo y todo el sistema que opera en él, tratan de confundirnos y de llevarnos a vivir presos de las circunstancias, tanto de las positivas como de las negativas,  haciéndonos creer que estas circunstancias cuando son positivas son el fin en sí mismo y razón de la humanidad, nos hacen creer que tener éxito, fama,  profesiones, conocimientos,  dinero, casas, carros, viajes, hijos yendo a buenos colegios y dinero suficiente para comprarles y darle todo y demás valores del mundo, son en sí mismo la meta a alcanzar, ya que cuando una persona tiene eso, alcanza la felicidad soñada, el fin de la vida y el camino que los llevará a la felicidad total.

Entonces nos envolvemos en luchas titánicas para vencer su contrapartida, es decir luchamos incesantemente para vencer las circunstancias negativas contraparte de las primeras, tratamos con todas nuestras fuerzas de vencer la pobreza, la falta de conocimiento, estudiamos para graduarnos, luego del grado todavía no nos han  entregado el título cuando ya nos estamos inscribiendo en el post-grado, ahorramos para tener dinero para la casa, el carro, conocemos y tratamos hombres y mujeres por millar buscando esa pareja perfecta, nuestra otro mitad que nos complementará y con la que seremos felices para siempre, buscamos tener los hijos más bonitos e inteligentes del mundo, lo inscribimos en los mejores colegios para que sepan varios idiomas y tengan un cúmulo de conocimiento con los cuales deslumbrar a nuestros familiares y amigos, vamos al gimnasio, hacemos dieta y cuanto tratamiento sale para tener un cuerpo bello y joven.

Los que por estar más fuertemente atrapados dentro de las circunstancias negativas no consiguen el logro en todas o en algunas de las áreas de su vida, luchan entonces ya no sólo contra la circunstancia negativa sino también contra la frustración y el enojo que eso le produce, haciendo más fiera y tenaz su guerra, hasta llegar a enfermarse o a sufrir de cualquier otra manifestación física de ese enojo y dolor que llevan por dentro,  wow! Quedó cansado, y a estas alturas dirá usted: ¿Y bueno donde está Dios cuando pasa todo esto?, ¿es qué está ciego y no ve todo lo que sus hijos luchan?

Pues sí, sí está allí y está viendo que usted pasa por todo eso,  Él lo ha estado llamando para sacarlo de ese pantano de falsedad, pero tal vez para usted todavía no ha llegado su tiempo, todo llega y en Dios esa máxima que todo tiene su tiempo perfecto, se cumple a cabalidad. 

Ahora bien, mientras a usted le llega su tiempo ¿qué está haciendo Dios?, pues Él está allí, preparándolo y sirviéndose de esas mismas circunstancias para ayudarlo, a través de ellas le habla y se le muestra, ¿no recuerdas el primer beso, ese primer beso de amor, que le dio aquella persona especial?, ¿no recuerdas cuando nació tu primer hijo, cuando en la cara de ese niño, viste a Dios?, o el mango tan rico que te comiste un domingo en la mañana, o la mirada de su padre o de su madre cuando le da la bendición, o aquel amigo que murió y que usted tanto lloró hasta que sintió que Dios le dijo en su corazón, no llores más, que Él está conmigo, y así en tantas cosas, en cada evento, en cada circunstancia, en el frío y en el calor, en todas las cosas ha estado Él.

Y un buen día, cuando llegue su tiempo, ESCUCHARÁ lo que Él le ha venido diciendo: que nació fue para vivir experiencias que lo enseñen y que lo hagan despertar al conocimiento de su verdadero ser divino, que en tu cuerpo habita juntos y unidos, que son inseparables porque tu eres El y El eres tú.

En ese momento serás libre del poder de las circunstancias, vivirás de acuerdo a lo que realmente eres,  vivirás el Dios que eres, para ÉL y para su reino y todo lo demás lo tendrás por añadido, cumplirás tus misiones y ejercitarás tus dones con gozo, entendiendo que ellas por más nobles y bellas que parezcan no son un fin en sí mismo, que sólo son CIRCUNSTANCIAS, donde Él se manifiesta con sus múltiples formas para hacerte despertar y buscar el verdadero camino.

El Maestro JESUCRISTO, camino, verdad y vida, más allá de las religiones, lo sabía, comprendió y vivió como el Dios que era, ejercitó sus dones y cumplió su misión, pero además nos mostró que le podemos encontrar sentido y verdad a nuestra vida y que esa verdad nos haría libres, libres de entre muchas cosas del PODER DE LAS CIRCUNTANCIAS, que no dependes de nada externo, ni siquiera de la religión para ser porque ya ERES, solo tienes que recordarlo…

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